Durante el fin de semana se llevó a cabo un polémico operativo policial en el centro de esta capital, que terminó convirtiéndose en un verdadero show para las personas que se encontraban allí. 
Todo comenzó con la denuncia de una mujer quien afirmó que un payaso le habría tocado las nalgas a su hijo de 11 años mientras realizaba un espectáculo callejero en la esquina de las calles 25 de Mayo y Córdoba. 
Ante la grave acusación, un grupo de policias se acercó hasta el acusado, identificado como "Azuquita", para dialogar con él y, despúes de la charla, quedó detenido.
La denuncia fue radicada en la comisaría primera; sin embargo, algunos testigos afirman que "Azuquita" no tocó al niño como acusó la mujer, sino que le agarró de una pierna e hizo sonar su silbato provocándole un gran susto. 
"Azuquita" es también conocido como "el mimo molesto", que durante sus shows recibe fuertes insultos de las víctimas por sus chanzas. El payaso suele ubicarse en la esquina de 25 de Mayo y Córdoba, en la vereda de la Iglesia San Francisco, donde se reune un nutrido público que se sienta en las escalinatas del templo a ver el espectáculo.
El "show" de Azuquita consiste en burlarse de los peatones desprevenidos que pasan por allí, imitando sus pasos, haciéndolos asustar con su estridente silbato y a veces tocándolos con el mismo fin. 

Durante el fin de semana se llevó a cabo un operativo policial en el centro de esta capital, que terminó convirtiéndose en un verdadero show para las personas que se encontraban allí. Todo comenzó con la denuncia de una mujer quien afirmó que un payaso le habría tocado las nalgas a su hijo de 11 años mientras realizaba un espectáculo callejero en la esquina de las calles 25 de Mayo y San Martín. 

Ante la grave denuncia, un grupo de policías se acercó hasta el acusado para dialogar con él y, despúes de la charla, lo llevó detenido. La denuncia fue radicada en la comisaría primera; sin embargo, algunos testigos afirman que el payaso no habría tocado al niño como acusó la mujer, sino que le habría agarrado de una pierna e hizo sonar su silbato provocándole un gran susto.

El humorista, durante sus shows, recibe fuertes insultos de las víctimas. Es que el payaso, que suele ubicarse en la esquina de 25 de Mayo y San Martín, en la vereda de la Iglesia San Francisco, se burla de los peatones desprevenidos que pasan por allí, imitando sus pasos, haciéndolos asustar con su estridente silbato y a veces tocándolos con el mismo fin. Allí se reune un nutrido público que se sienta en las escalinatas del templo a ver el espectáculo.